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De socio comercial a aliado estratégico: la evolución de la política de China hacia América Latina y el Caribe (2008–2025)

Dra. Juliana González Jauregui- Investigadora FLACSO Argentina y CONICET

 

La manera en que China ha conceptualizado sus relaciones con los países de América Latina y el Caribe (ALC) se ha plasmado de manera sistemática en tres documentos rectores, conocidos como Libros Blancos, publicados en 2008, 2016 y 2025. Estos textos delimitan áreas prioritarias de cooperación y reflejan la propia transformación de China de actor económico emergente a potencia global. Se destaca su creciente proyección política y su propuesta de nuevos mecanismos de gobernanza global, enmarcados en la noción de “comunidad de futuro compartido para la humanidad” (Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPCh, 2025). En ese sentido, los Libros Blancos no solo ordenan la política exterior china hacia la región, sino que interpelan a ALC respecto de su margen de acción en un orden internacional en reconfiguración.


Leídos en conjunto, estos documentos permiten identificar un cambio de fase en la relación entre China y ALC. Más que simples actualizaciones técnicas, funcionan como hitos de un proceso gradual de redefinición estratégica, en el que Beijing pasa de privilegiar la complementariedad económica a proponer una asociación con crecientes implicancias políticas y normativas. Este cambio no es neutro, sino que impacta en los márgenes de maniobra de los países latinoamericanos. A continuación, se examinan estas transformaciones a partir de los ejes centrales de cada documento.

 

El Libro Blanco de 2008: cimientos del “beneficio mutuo”

 

El primer documento de política, publicado en 2008, estableció las bases de una relación definida por Beijing como de “cooperación integral, beneficio mutuo y desarrollo común”, enmarcada en los principios de la cooperación Sur-Sur (Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPCh, 2008). En esta etapa, el objetivo de China era asegurar el reconocimiento de su soberanía estatal y consolidar un entorno externo estable para sostener su acelerado crecimiento económico. En este contexto, el principio de “una sola China” se erigió como premisa política innegociable para el establecimiento y la profundización de las relaciones diplomáticas con los países de la región.

 

Esta fase se caracterizó por un marcado pragmatismo económico. China identificaba a ALC como fuente relevante de materias primas y como mercado complementario para sus exportaciones manufactureras. Al mismo tiempo, el documento anticipaba la necesidad de institucionalizar estos vínculos mediante intercambios gubernamentales, consultas políticas y mecanismos de diálogo orientados a dotar de mayor estabilidad a la relación. La lógica predominante era funcional, centrada en asegurar flujos comerciales y apoyos diplomáticos. Aunque se trata del documento menos elaborado en términos institucionales, fijó los marcos generales sobre los que se desarrollaron asociaciones posteriores más complejas.

El documento de 2016 y la consolidación estratégica de la relación

 

Para 2016, la relación entre China y ALC había alcanzado un nivel de diversificación que requería un nuevo marco operativo. El segundo documento introdujo la noción de una “Asociación de Cooperación Integral China–ALC”, basada en la igualdad, el beneficio mutuo y el desarrollo conjunto (Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPCh, 2016). En esta etapa, China trascendió su rol de socio comercial para posicionarse como un actor estratégico capaz de proveer financiamiento, inversión y ejecución directa en proyectos de infraestructura, especialmente ante la retracción crediticia de los organismos multilaterales tradicionales.

 

El documento estructuró la relación en cinco dimensiones: política, económico-comercial, cultural y humanística, internacional y de cooperación integral, con el objetivo de avanzar hacia una relación multidimensional. Para ello, propuso ampliar los actores y niveles de interacción, incorporando partidos políticos, órganos legislativos y gobiernos subnacionales, ampliando el alcance institucional del vínculo y fortaleciendo la presencia de China en las estructuras políticas de la región.

 

En el plano económico, se introdujo el marco “1+3+6” como esquema orientador de la cooperación productiva en torno al Plan de Cooperación China–Estados Latinoamericanos y Caribeños (2015–2019) impulsado por el Foro China-CELAC. El comercio, la inversión y el financiamiento fueron definidos como fuerzas motrices, con prioridad en sectores estratégicos como energía y recursos, infraestructura, agricultura, manufactura, innovación tecnológica y tecnologías de la información. De manera complementaria, la modalidad “3x3” buscó reducir la brecha de infraestructura mediante áreas clave, actores diversos y múltiples canales financieros.

 

El cambio de paradigma de 2025: comunidad de futuro compartido y liderazgo del Sur Global

 

El tercer documento de política representa un punto de inflexión cualitativo. En este texto, China se define como un “miembro natural del Sur Global” que comparte “aliento y futuro” con la región (Xinhua, 2025). El concepto articulador es la construcción de una “comunidad de futuro compartido para la humanidad”, que dota a la relación de una narrativa política orientada a la reconfiguración del orden internacional.

 

A diferencia de los anteriores, este documento adopta un tono más propositivo en la defensa de un “mundo multipolar igualitario y ordenado” y de una “globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva”, así como en la crítica al hegemonismo y a las prácticas unilaterales. La relación con ALC se inscribe ahora en el marco de cuatro grandes iniciativas de gobernanza global: Desarrollo, Seguridad, Civilización y Gobernanza, ubicando a la región como actor político dentro de una arquitectura global alternativa.

 

Bajo esta nueva arquitectura, el documento institucionaliza cinco programas estratégicos: Solidaridad, Desarrollo, Civilizaciones, Paz y Vínculos entre los Pueblos, emanados de la Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC de mayo de 2025. Estos programas consolidan una agenda política multidimensional alineada con el nuevo plan de acción conjunto.

 

Evolución del principio de una sola China

 

El principio de “una sola China” ha sido un elemento constante en los tres documentos, aunque su formulación y énfasis han evolucionado. Mientras que en 2008 y 2016 aparecía como la base política fundamental de la relación, el Libro Blanco de 2025 introduce una reafirmación más explícita, estableciendo el reconocimiento de Taiwán como parte inalienable del territorio chino como condición para el desarrollo de relaciones interestatales. En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, el respaldo mayoritario de los países de ALC a esta posición es presentado como validación del posicionamiento internacional de Beijing.

 

Seguridad y justicia: hacia la seguridad global

 

El ámbito de la paz, la seguridad y la justicia evidencia una transformación significativa. En 2008 y 2016, la cooperación se centraba en aspectos técnicos, como el combate al crimen transnacional. El documento de 2025 amplía este enfoque al incorporar la relación con los países de ALC a la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG).

 

Este giro refleja un cambio en la autopercepción de China, que pasa de oferente de asistencia técnica a aliado estratégico frente a amenazas definidas de manera sistémica. Asimismo, se incorporan nociones de seguridad integral, incluyendo la seguridad sanitaria y la gestión de crisis, a partir de las lecciones de la pandemia.

 

Economía digital y la Franja y la Ruta de “Alta Calidad”

 

La evolución de los ejes económicos refleja la transformación estructural de la economía china. En 2008, el comercio bilateral ocupaba un lugar central; en 2016, el énfasis se desplazó hacia la cooperación productiva, la infraestructura y la facilitación financiera. En 2025, el foco se traslada hacia la “calidad”.

 

El Programa de Desarrollo prioriza los servicios digitales, la innovación tecnológica y los productos de mayor valor agregado, mientras que la referencia a una “Franja y la Ruta de alta calidad” sugiere una mayor selectividad en las inversiones, con énfasis en sostenibilidad, viabilidad económica y sofisticación tecnológica. Este cambio redefine el lugar potencial de ALC más allá de su rol tradicional como proveedora de commodities, planteando desafíos en términos de capacidades productivas y tecnológicas regionales.

 

Gobernanza global y multilateralismo

 

La coordinación internacional, presente desde 2008, adquiere mayor centralidad en el documento de 2025. Mientras que en los primeros textos China promovía el diálogo Sur–Sur y la reforma gradual del orden internacional, en el más reciente ALC es definida como una “parte indispensable” del proceso de reconfiguración en curso.

 

China no solo propone reformar el sistema existente, sino participar activamente en la construcción de una nueva gobernanza global con el Sur Global como eje articulador. No obstante, la asimetría estructural entre China y los países de la región plantea interrogantes sobre la capacidad efectiva de ALC para incidir en la definición de esas nuevas reglas.

 

Implicaciones para el futuro de las relaciones China–ALC

 

La evolución de la política china hacia ALC, tal como se expresa en los Libros Blancos de 2008, 2016 y 2025, no solo da cuenta del ascenso de China como potencia global, sino también de una expectativa creciente de alineamiento político y estratégico por parte de la región. La incorporación de ALC a la narrativa de la “comunidad de futuro compartido” amplía el horizonte del vínculo y refuerza su dimensión política.

 

En este escenario, el desafío central para la región reside en evitar una inserción meramente reactiva. China ofrece un marco estratégico coherente y de largo plazo; lo que permanece abierto es si ALC cuentan con una estrategia propia capaz de transformar esta relación en un motor de desarrollo productivo, transferencia tecnológica y fortalecimiento de capacidades estatales, ampliando sus márgenes de autonomía en un contexto internacional crecientemente competitivo.


Referencias bibliográficas:

 

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China (2008). Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe. https://www.mfa.gov.cn/esp/zt/hjtzxzf/hjtjrytggmx/200811/t20081105_969899.html

 

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China (2016). Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe. https://www.fmprc.gov.cn/esp/wjdt/wjzc/201611/t20161124_895012.html

 

Xinhua (2025). Texto íntegro del Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe. https://spanish.xinhuanet.com/20251210/e2dec9c6d13b4802919c7a7d87b0ecb5/c.html


 
 
 

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