Cheng Yeung Yang. La cooperación energética entre China y América Latina ha avanzado significativamente, convirtiéndose en un aspecto fundamental de las relaciones político-económicas y diplomáticas entre ambas partes. Desde los años setenta, China ha llevado a cabo varios proyectos y programas energéticos con naciones latinoamericanas, desde la industria petrolera hasta la industria de energías renovables. La política de cooperación energética sino-latinoamericana tiene su origen a principios de los años sesenta, cuando el presidente de Cuba, Fidel Castro, ofreció material técnico para la prospección petrolífera. Posteriormente, durante la década de 1980, el gobierno chino proporcionó asistencia técnica y financiera para la construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas en Cuba, Ecuador, Guyana y Colombia. Luego, durante los años noventa Venezuela y Brasil iniciaron la exportación de carbón y petróleo a China. América Latina se erige como una región poseedora de considerables recursos energéticos, destacando el petróleo, el gas natural y los minerales. Los principales países abastecedores de petróleo crudo a China en la región son Venezuela, Brasil, Ecuador y México. La cooperación energética se presenta como un componente de relevancia geopolítica para el Estado chino, que busca diversificar sus fuentes de abastecimiento. La inversión china en proyectos hidroeléctricos ha experimentado un notable crecimiento, como se evidencia en la construcción del sistema de transmisión de la represa de Belo Monte en Brasil. La colaboración energética entre China y América Latina muestra un gran potencial para brindar beneficios mutuos.